Despídete del tabaco para siempre

Existen decenas de argumentos para dejar de fumar. Si eres fumador, seguro que los has oído mil veces. Se resumen en: el tabaco perjudica tu salud, a la de la gente de tu entorno y te cuesta una fortuna. También habrás oído argumentos a favor de mantener este hábito: el tabaco te proporciona un gran momento de placer tras una buena comida o un café, fumar evita que engordes… Parecería como si el tabaco fuera un buen aliado de la comida. En realidad, eso no es así sino justo lo contrario: el fumar está reñido con una buena alimentación. Fumar favorece que comamos de forma inadecuada. Si quieres tener una buena nutrición, despídete antes, y para siempre, del tabaco.

El tabaco engorda

Una de las excusas más frecuentes de un fumador para no dejar este mal hábito es la de no querer engordar. La realidad es que muchos fumadores, por experiencia propia o de otros, han visto que los que dejaban el tabaco ganaban peso.

Eso sucede porqué cuando se fuma la nicotina que contiene el tabaco rebaja el apetito y eso contribuye a mantener el peso. Por contra, cuando se deja de fumar se aumenta la ansiedad y la mayoría de personas la reducen comiendo productos agradables de ingerir y habitualmente muy calóricos.

En realidad, un exfumador no debería engordar ni un gramo si en lugar de consumir esos productos calóricos que le calmen optara por otras fórmulas nutricionales que igualmente contribuyen a calmar esa ansiedad como son las ensaladas o beber mucha agua.

Según algunos estudios, el tabaquismo en realidad aumenta los niveles de cortisol, la hormona del estrés. El cortisol elevado de forma permanente hace que se acumule más grasa. Además, afecta otras cuestiones importantes de nuestra vida como la calidad del sueño. Tanto el estrés permanente como la mala calidad del sueño son factores que conducen hacia la obesidad.

Dejar de fumar para comer mejor

Si eres fumador y te has planteado mejorar tu alimentación, ingerir comida más saludable, con mayor presencia de alimentos crudos, de frutas y verduras, y de proteína vegetal, es una buena idea dejar de fumar mientras cambias de dieta. La razón para recomendar esta doble renuncia al mismo tiempo es que ambos procesos -dejar de fumar y los hábitos alimentarios- están íntimamente ligados.

Una dieta alta en fibra y agua te permitirá superar mucho mejor la ansiedad que se genera al abandonar el tabaco. Una dieta equilibrada tras dejar de fumar evitará el típico problema de empezar a engordar y además hará más evidente los beneficios que los exfumadores notan a los pocos días de abandonar su hábito como son la recuperación del sentido del olfato y el gusto, la mejora del aliento y la salud bucodental.

La ausencia en la nueva dieta de productos muy calóricos, de ultraprocesados, del café, de bebidas alcohólicas y de los dulces que en la mente del fumador siempre se han relacionado con los cigarrillos más satisfactorios, facilitan también el abandono del tabaco.

La dieta equilibrada sumada al abandono del tabaco también contribuirá a que el exfumador mejore antes su capacidad de esfuerzo físico y empiece a notar otras consecuencias positivas para él como recuperar una sexualidad más plena y satisfactoria.

Finalmente, el esfuerzo que supone la mejora de la dieta y dejar de fumar, le permitirá aumentar con rapidez su autoestima. Tras unas semanas pensará que despedirse del tabaco para siempre y empezar a comer de forma más saludable es lo mejor que ha podido hacer.

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